Comprando

COMPRANDO COMO LA GALLINITA CIEGA

La gallinita ciega es un juego infantil al que se juega con los ojos vendados y este juego nos viene perfecto para el post que os traigo hoy.

No sé si os pasa como a mi pero cada vez que voy a comprar, mientras espero para pagar, no puedo evitar echarle un ojo a lo que lleva el cliente de delante.

Hoy he visto como una pareja se llevaba un pack de arroz con leche, otro de mousse de chocolate, también de flan y un sinfín de productos lácteos azucarados, hasta que al final de la compra ha aparecido el pack de yogures 0%.

Pues bien supongo que estaréis pensado que para qué, por eso os hablo de la gallinita ciega, no solo porqué el adulto no sabe qué es mejor para su salud y su elección es errónea al no tener los conocimientos de nutrición adecuados, si no que sobre todo por los niños que tienen en casa.

Compensar es el “hambre para hoy, pan para mañana”. ¿De qué me sirve comer de martes a domingo productos azucarados y el lunes compensarlo con unos yogures 0%? De hecho, esos yogures son una basura igual: no te sacian porqué les quitan TODA la grasa, ni contienen los azúcares naturalmente presentes en yogur, pero muchas veces si de los otros, los adicionados por la industria.

Volviendo al tema de los niños: un niño no puede elegir lo que come, son sus padres los que hacen la compra y los que deciden qué productos comprar. Así pues, si los padres llenan la casa de productos ultraprocesados ese niño estará viviendo en un ambiente obesogénico.

En un ambiente obesogénico hay malos hábitos que pueden favorecer la obesidad, por eso es tan importante educar desde pequeños en nutrición. Pero a quién educamos entonces, ¿a los niños o a los padres?

Tener una buena relación con la comida implica saber elegir, ser flexible, además de ser consciente, pero no lleva con ello alimentarse exclusivamente de comida basura ni mucho menos compensar.

Y tú, ¿compras con venda o sin venda?

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